Rachel Thomas, cofundadora de fast.ai, anuncia su incorporación a Answer.AI, la evolución del proyecto que puso en marcha hace una década junto a Jeremy Howard. La decisión llega en un momento de rechazo creciente hacia la inteligencia artificial, con críticas que ella comparte: la proliferación de textos generados por IA degrada el blogging, inunda los repositorios de código abierto con pull requests de baja calidad y ha provocado que los estudiantes entreguen ensayos escritos por chatbots. Como ejemplo, cita el caso de Los Angeles Unified School District, que malgastó tres millones de dólares en un producto educativo con IA cuyo fundador fue acusado de fraude.
Thomas, que dejó el sector en 2023 para estudiar un máster en Microbiología e Inmunología, explica que su vuelta responde a la convicción de que la IA es una tecnología útil bajo la capa de exageración. En Answer.AI trabaja en SolveIt, una herramienta que obliga a la persona a intervenir en cada fase del problema —entenderlo, planificar, ejecutar y revisar— siguiendo el método del matemático George Pólya. El diseño rechaza los chatbots que saltan de la pregunta a la respuesta final sin pasar por el proceso de razonamiento.
El texto defiende que la IA no es un bloque monolítico controlado por OpenAI, Anthropic, Google o xAI, y reclama herramientas que preserven la creatividad, la autonomía y la capacidad de resolver problemas frente a un modelo concentrado en unas pocas grandes empresas.
