Reforzar el hielo ártico bombeando agua de mar: el ensayo que busca ganar tiempo al deshielo

Fuentes: El plan para frenar el deshielo del Ártico es tan simple que suena a locura: congelarlo de nuevo

La empresa Real Ice, junto a la Universidad de Cambridge, perfora el hielo marino del Ártico en invierno y bombea agua de mar sobre la superficie para que se congele al instante y engorde la capa. En una prueba reciente, el equipo vertió 50.000 toneladas de agua sobre hielo de 1,5 metros a -40 ºC y logró añadir 0,50 metros de grosor, según The Guardian. El primer estudio de la campaña 2024/2025, coordinado dentro del programa RASI (Re-thickening Arctic Sea Ice), confirma que las zonas tratadas terminaron el invierno con hasta 32 centímetros más de hielo que las de control, una cifra similar a la pérdida acumulada por el Ártico en los últimos 50 años. Además, el hielo artificial se mantuvo más blanco y se fundió más despacio durante el deshielo, mejorando el albedo.

Los autores defienden la técnica como un complemento urgente mientras se reducen emisiones, ya que el Ártico se calienta cuatro veces más rápido que la media global y el hielo marino está en mínimos históricos. Su pérdida altera el clima planetario, amenaza a comunidades inuit y fauna como el oso polar, y acelera el deshielo del permafrost, que libera metano. Frente a propuestas más agresivas, como dispersar aerosoles de sulfato en la estratosfera, este método se presenta como localizado y reversible.

La comunidad científica, sin embargo, advierte en la revista Frontiers in Science que varias de estas ideas no superan criterios de viabilidad, coste, gobernanza y riesgo ambiental. Critican, además, que puedan transmitir la falsa idea de un atajo técnico y relajar la presión sobre la reducción de emisiones, y recuerdan que escalar el bombeo a todo el Ártico plantea retos logísticos y económicos enormes.