Un extrabajador de la startup británica GenieDB, absorbida por el fondo de capital riesgo estadounidense Frost VP (de Stuart Frost), reconstruye una década después las dudas que le dejó su etapa en la compañía. Tras conocer que Frost fue demandado por la SEC por fraude, el autor revisa el expediente del caso y se pregunta si el puesto de trabajo que le trajo a Estados Unidos y condicionó su vida solo existió para alimentar un esquema de cobro de comisiones infladas a las empresas de la cartera del fondo.
La denuncia describe a Frost VP como una incubadora que prestaba servicios a sus participadas cobrando honorarios desproporcionados, incluyendo gastos personales como un chef y un servicio de limpieza, salarios del propio Frost pese a asegurar lo contrario y la creación de una empresa de marketing exclusivamente para patrocinar un visado. El arbitraje y la posterior acción de la SEC dieron la razón a los inversores y prohibieron a Frost gestionar fondos. Sin embargo, ninguna instancia se pronunció sobre por qué GenieDB formaba parte de la cartera.
El autor examinó testimonios y correos internos. El exdirector general de GenieDB declaró que la startup pagaba tarifas excesivas, y un correo entre miembros de Frost VP sugiere que el objetivo de las inversiones era generar comisiones. Aun así, el texto defiende que GenieDB tenía una idea tecnológica legítima, anterior a la llegada de Frost, y que el equipo intentó desarrollarla con seriedad. La pieza cierra con una reflexión sobre cómo hechos fortuitos, decisiones triviales e incluso actividades delictivas moldean todas las vidas, y cómo el azar descubrió en la suya una corriente oscura.
