Este artículo explora la viabilidad de construir una red de internet que se conecte exclusivamente a servidores de ruta (Route Servers - RS) en puntos de intercambio (IX), eliminando el peering directo (bilateral) y el tránsito. Los IX son esencialmente redes locales donde múltiples proveedores de servicios de internet (ASNs) se interconectan para intercambiar tráfico directamente, evitando intermediarios y reduciendo la latencia. Los Route Servers son un componente clave de estos IX: actúan como reflectores de rutas BGP, simplificando la configuración al permitir que múltiples ASNs se conecten a un solo servidor en lugar de a cada uno individualmente. Esto reduce la complejidad de la configuración y, crucialmente, permite la aplicación de medidas de seguridad más robustas.
La principal ventaja de usar RS es la posibilidad de centralizar la seguridad BGP. Debido a la presión de la industria, los RS suelen implementar prácticas de seguridad más avanzadas (generación de listas IRR, ROV RPKI, Peerlock, etc.) que las que se aplican en las sesiones de peering directo, donde la confianza implícita puede llevar a configuraciones laxas. Sin embargo, el uso exclusivo de RS tiene limitaciones. No todos los ASNs usan RS, y aquellos que sí, pueden tener políticas de importación/exportación diferentes a las de las conexiones directas, especialmente para servicios sensibles como cualquiercast.
El autor, a través de bgp.tools, investigó qué tan completa sería una red que solo usara RS. Descubrió que, combinando las tablas de ruta de más de 100 IX, se podría obtener aproximadamente el 56.6% de las rutas IPv4 y el 61% de las rutas IPv6 del internet completo. Aunque esto parece significativo, la verdadera limitación no es la cantidad de rutas, sino la distribución del tráfico. Una pequeña cantidad de redes (Meta, Akamai, Google, Netflix, Amazon) concentran la mayor parte del tráfico, y no es seguro que todas estas redes estén disponibles a través de RS.
Un aspecto crucial es la falta de feedback directo en BGP. No hay una forma de saber si un vecino ha aceptado o rechazado una ruta, lo que dificulta la verificación de la conectividad bidireccional. Para evaluar la aceptabilidad de rutas entrantes, el autor desarrolló un método que implica enviar pings a direcciones IP dentro de cada prefijo y analizar las respuestas recibidas a través de los colectores de ruta de los IX. Los resultados de esta prueba revelaron una baja alcanzabilidad entrante, alrededor del 14% para IPv4 y un porcentaje aún menor para IPv6, lo que indica que, aunque se puedan enviar rutas a través de los RS, no se garantiza que se reciban respuestas.
