Un administrador de sistemas detalla la reconstrucción de su laboratorio doméstico (homelab) tras el abandono de Kubernetes y la pérdida de varias máquinas, entre ellas un servidor Lenovo M80s Gen3 adquirido reacondicionado en eBay que resultó defectuoso y nunca funcionó de forma fiable. La infraestructura actual se compone de cuatro nodos: lrrr (un N150 con Proxmox que ejecuta Home Assistant en Docker y una VM ligera), morbo (un HP EliteDesk 800 G3 con TrueNAS SCALE dedicado a almacenamiento), ord-router (una VM en un centro de datos de Chicago con peering directo a Comcast, usada comoingress público) y nibbler (ahora con placa, procesador Ryzen 9 9900X, 128 GB de RAM, una RTX 5060 Ti de 16 GB para experimentar con modelos de lenguaje locales y un disco NVMe de 3 TB). El despliegue se basa en stacks de Docker Compose ampliados con extensiones YAML propias (campos x-security, x-backup, x-web, x-depends), bibliotecas en Ruby que aportan la lógica, un Rakefile para orquestarlas y un fichero YAML central. Todas las stacks se fusionan en un único docker-compose.yml en tiempo de despliegue, lo que evita declarar volúmenes o redes externas. La red es uno de los puntos clave: cada host obtiene un /64 IPv6 ULA derivando los 16 bits siguientes del hash del nombre de máquina más un salt; cada stack recibe un /96 con el mismo mecanismo aplicado al nombre del stack, y cada servicio un /128. Así, los contenedores de distintas stacks se comunican mediante direcciones IPv6 deterministas sin compartir bridges, preservando el aislamiento. El sistema incluye ingress HTTP con Caddy, gestión automática de certificados TLS mediante Lego, autenticación opcional, copias de seguridad, monitorización, un panel de control y dependencias entre stacks declaradas de forma explícita. Servicios como MeTube ilustran el esquema: una sola definición YAML activa valores seguros por defecto, declara la ausencia de backups y configura el ingress con autenticación y aparición en el dashboard.
