En Mosquito Lagoon, una laguna costera de Florida integrada en el sistema Indian River Lagoon, las conchas vacías de las ostras que sirven los restaurantes locales no acaban en la basura: vuelven al agua como base para reconstruir los arrecifes. La bióloga Linda Walters, de la Universidad de Central Florida, impulsa desde 2007 un programa de restauración que ha permitido recuperar 97 arrecifes en una superficie de 1,62 hectáreas, con 896,44 ostras vivas fijadas por metro cuadrado, según datos de 2023. La iniciativa consiste en fabricar esteras artesanales con 36 conchas perforadas y unidas con bridas, que los voluntarios sumergen para que las larvas de ostra se adhieran y crezcan. La relevancia del trabajo va más allá de la gastronomía: cada ostra adulta filtra hasta 189 litros de agua al día, sus arrecifes frenan la erosión costera y dan cobijo a otras especies. En el mundo, los arrecifes de ostras se han reducido un 85% y un 64% en América del Norte. El equipo ha documentado un declive del 24% en el arrecife vivo de Crassostrea virginica de la laguna, amenazada también por la mayor concentración de microplásticos registrada en ostras a escala mundial, un problema por el que la NOAA ha financiado proyectos de mitigación. Para reducir el plástico, el laboratorio ha probado mallas biodegradables elaboradas con almidón de patata sobrante de fábricas de patatas fritas, que en 14 meses fijaron más de 400 ostras por metro cuadrado, aún lejos de las casi 1.000 alcanzadas con métodos convencionales. Los autores subrayan que la técnica funciona, pero requiere mantenimiento constante y voluntariado sostenido para escalar resultados.
