Este artículo presenta un análisis original y fascinante sobre qué país投票a «mejor» en el Festival de Eurovision, es decir, cuál es capaz de predecir con mayor precisión el ranking final de las canciones más votadas.
El objetivo es cuantificar la llamada «precisión de voto», un concepto que no se había analizado previamente de esta manera. Mientras que existen numerosos estudios sobre los bloques regionales de votación (como los votos mutuos entre países vecinos o culturalmente afines), este trabajo se pregunta algo diferente: ¿qué país fue mejor anticipando qué canciones quedarían en el top 10 final y en qué orden?
La solución propuesta utiliza un sistema de puntuación ingenioso. El autor toma prestada la estructura de puntuación oficial de Eurovision (12, 10, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 puntos) y la multiplica por los puntos reales que cada canción recibió al final. Este producto se suma para todos los países votados, y luego se divide entre lo que habrían obtenido si el votante hubiera acertado perfectamente el orden (dar 12 puntos al ganador real, 10 al segundo, etc.). El resultado es un índice entre 0 y 1, donde 1 significa votante perfecto.
El análisis Cubrió nueve concursos (2016-2024), comenzando en 2016 porque fue cuando Eurovision separó las votaciones del jurado y del televoto en dos ranking distintos. Los resultados revelan que España lidera con una puntuación de 0.815, seguida de cerca por Lituania (0.810), Bélgica (0.804), Alemania (0.798) y Países Bajos (0.797). Sin embargo, las diferencias son tan pequeñas (solo 0.025 puntos separan al top 7) que declarar un único ganador sería excesivo.
Es interesante notar cómo países frecuentemente asociados con bloc voting (como Croacia, Macedonia del Norte, Bulgaria o Grecia) aparecen en los puestos bajas, pero otros del mismo bloques regionals (como Chipre o Albania) están en posiciones intermedias, lo que sugiere que este metric no mide blocks sino precisión pura.
Este ejercicio demuestra cómo la ciencia de datos puede aplicarse a contextos aparentemente triviales como un concurso de música, revelando patrones inesperados y量化ando conceptos subjetivos como la «intuición musical».
