La desaparición de un país o su cambio de gobierno tiene consecuencias directas en la infraestructura de internet, específicamente en los dominios de nivel superior (TLD) asignados a esa jurisdicción. Este artículo analiza los precedentes históricos y las políticas actuales de ICANN y IANA para gestionar estos casos. El texto destaca que, aunque la Unión Soviética se disolvió en 1991, el dominio .su no desapareció inmediatamente; en su lugar, se introdujo .ru en 1994, creando una situación de transición que sigue vigente hoy. Por otro lado, la unificación de Alemania en 1990 llevó a la eliminación del dominio .dd, ya que el dominio .de de Alemania Occidental ya existía. En el caso de Yugoslavia, el dominio .yu fue extinguido en 2010 tras la disolución del país en 2006, con la pérdida total de sus registros. El análisis también aborda la complejidad geopolítica actual, como la situación de Hong Kong, donde el dominio .hk sigue activo bajo la administración de HKIRC, aunque enfrenta presiones políticas de China, y la incertidumbre sobre el dominio .tw de Taiwán. Se concluye que la supervivencia de un TLD depende de la continuidad del gobierno legítimo y de los acuerdos de ICANN, que a menudo otorgan a los nuevos gobiernos el control de los dominios existentes, lo que complica la gestión de la identidad digital en contextos de conflicto o cambio de soberanía.
