Mistral AI, con sede en París, se ha convertido en una de las compañías europeas de inteligencia artificial más relevantes, aunque a menudo se la malinterpreta al compararla con OpenAI. Su chatbot Vibe (antes Le Chat) tiene un reconocimiento de marca muy inferior al de ChatGPT, e incluso entre los fundadores de Station F el modelo Claude de Anthropic es más popular que los de Mistral. La diferencia clave está en su modelo de negocio: la compañía sigue el playbook de Palantir, con ingenieros desplazados en cliente que ayudan a gobiernos y grandes empresas a adoptar y personalizar sus modelos. La plataforma Forge permite a las empresas entrenar modelos a partir de sus propios datos.
En lo financiero, Mistral negocia una ronda de 3.500 millones de dólares con una valoración de 23.150 millones, casi el doble de su valoración previa. Su ARR superó los 400 millones de dólares en febrero, frente a los 20 millones de un año antes, y la empresa asegura que superará los 1.000 millones este año. Su CEO, Arthur Mensch —exinvestigador de Google DeepMind— se ha convertido en embajador público de una visión de IA soberana, alejada del control centralizado de estados o grandes corporaciones.
Entre sus alianzas destacan el acuerdo con Microsoft (15 millones de euros y distribución en Azure), el AI Campus de París junto a MGX, NVIDIA y Bpifrance, y Mistral Compute, una plataforma europea con chips de NVIDIA prevista para 2026. Además, anunció una inversión de 4.000 millones de euros en centros de datos en Francia y Suecia y adquirió la startup de infraestructura Koyeb. Su cofundador reveló que lanzarán un nuevo modelo open-weight en julio, y que en dominios como voz, visión y procesamiento documental ya cuentan con soluciones de estado del arte.
