Apple lanzó en 2011 la aplicación Cards, un servicio que permitía diseñar tarjetas de carta impresa personalizadas mediante la app, que la empresa enviaba a los destinatarios. Aunque el proyecto fue impulsado directamente por Steve Jobs, su implementación enfrentó desafíos técnicos y logísticos significativos. Un exejecutivo de la empresa de impresión que trabajó con Apple reveló que el sistema, codificado como 'Speed Racer', requirió una compleja infraestructura de impresión en papel de algodón de 100% y maquinaria de litografía de Heidelberg de los años 1850. El proceso implicaba tres pasos: tratamiento previo, impresión de la moldura y estampado digital de la foto, un desafío técnico que Apple no permitió modificar. Además, la colaboración con el Servicio Postal de EE. UU. (USPS) y el Servicio Postal de la República Checa fue única: Apple diseñó un sello personalizado en forma de corazón y utilizó códigos de barras invisibles bajo luz UV para rastrear el envío sin dejar marcas visibles en el sobre. Esta decisión humanizó el proceso de envío, requiriendo intervención manual en lugar de automatización robótica. El proyecto, desarrollado durante el último año de la vida de Jobs, no logró salvar a la entidad USPS de su declive, y la aplicación fue descontinuada años después. La historia de Cards ilustra la obsesión de Apple por el control total del proceso, incluso cuando implicaba comprometer la eficiencia logística y la viabilidad financiera de sus socios.
