El Ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz) ha implementado el 'Protocolo Haru', un servicio pionero en España que permite a las mascotas acompañar a sus dueños fallecidos en el tanatorio y cementerio. La iniciativa, anunciada hace menos de un año y medio, busca mitigar la ansiedad y la sensación de abandono que las mascotas pueden experimentar tras la muerte de su humano, facilitando así la asimilación de la pérdida por parte de la familia.
El protocolo, bautizado en honor a Haru, un gato rescatado por la edil de Bienestar Animal Virginia Mera, establece que los animales pueden acceder a las instalaciones bajo la supervisión del personal y acompañados por un responsable. La ceremonia de despedida se realiza en un espacio privado y con un tiempo limitado, garantizando el respeto y la solemnidad. Según José Luis Ferrer, gerente de Cemabasa, la empresa de servicios funerarios gaditana que gestiona el servicio, el protocolo permite que los animales tomen conciencia de la muerte de su dueño, una práctica que no se limita a la mera presencia en el velatorio.
Este modelo se ha expandido más allá de Cádiz. En Bilbao, un tanatorio dog friendly permite a las familias despedirse de sus seres queridos acompañadas de sus mascotas. En Cataluña, PFB Serveis Funeraris ofrece espacios íntimos para estas despedidas, mientras que Grupo Albia permite el acceso de animales de compañía a todos sus centros en el país, siempre que se cumplan requisitos de seguridad e higiene. Además, en Mataró y Chiclana se han registrado demandas o implementaciones similares, reflejando una tendencia creciente en España hacia la inclusión de los animales de compañía en los rituales de duelo, una práctica que coincide con el aumento de la oferta de servicios funerarios específicos para mascotas.
