Sony dejará de fabricar juegos en disco para PlayStation a partir de enero de 2028, una decisión que se enmarca en la próxima generación de consolas —PS6 y Xbox Project Helix, previstas para las navidades de 2027— y que apunta a un modelo totalmente digital en ambas plataformas, posiblemente con unidades ópticas como accesorio externo opcional. La eliminación del lector de discos puede abaratar el precio de venta entre 50 y 100 euros, simplificar el diseño y liberar espacio interno para mejorar la refrigeración, aunque las compañías también podrían absorber ese ahorro en margen sin reducir el precio final, como ya hicieron con PS5 Slim Digital. El cambio también reduce costes de fabricación, logística y devoluciones y permite un control total sobre la distribución, centralizando las ventas en las tiendas oficiales de Sony y Microsoft.
Para el consumidor, la transición implica diferencias relevantes entre el formato físico tradicional —disco con el juego completo, usable sin conexión y revendible— y el formato digital, basado en licencias vinculadas a una cuenta y a una tienda concreta. Además, buena parte de los juegos físicos actuales ya son “físicos irreales”: necesitan activación online y no funcionan sin servidores operativos, lo que ya ha provocado la pérdida de títulos como Anthem o The Crew. Con el modelo digital, si la tienda cierra o expiran las licencias, el jugador puede perder el acceso a juegos por los que pagó sin posibilidad de recurso, una polémica que ya está abierta en PC con plataformas como Steam.
