Protopia: la mejora incremental como destino

Fuentes: Protopia

El término 'protopia', acuñado por el autor en 2011, designa un futuro plausible y deseable definido por mejoras pequeñas y acumulativas, situado a medio camino entre la utopía (un mundo sin problemas) y la distopía (un mundo dominado por ellos). El texto argumenta que la utopía es indeseable porque embellece valores uniformes y elimina el incentivo de avanzar, y además es imposible: cada innovación resuelve problemas existentes pero genera otros nuevos, como demuestran históricamente los barcos y los naufragios o la agricultura industrializada y sus consecuencias. La distopía, en cambio, resulta fácil de imaginar por la asimetría entrópica —hay muchas más formas de romper algo que de construirlo— y porque ofrece narrativas cinematográficas, lo que ha sesgado durante un siglo la ciencia ficción y el imaginario colectivo hacia futuros catastróficos.

La protopia propone un avance del uno o dos por ciento anual que, compuesto a lo largo del tiempo, ha producido las bibliotecas, los sistemas sanitarios, las leyes o la alfabetización actuales. La civilización se percibe sobre todo en retrospectiva, porque la diferencia anual entre lo bueno y lo malo es casi imperceptible. El ensayo defiende que la inteligencia artificial, como tecnología más poderosa jamás inventada, generará los problemas más grandes que hayamos afrontado, y cada ciclo de problema-solución ampliará moderadamente nuestras opciones y posibilidades. Protopia se apoya en los hechos —los problemas reales y el progreso real— frente al miedo de la distopía y la fe de la utopía, y reclama una visión a largo plazo para apreciar la mejora continua.