Protestantes de la organización holandesa Geef Tegengas invadieron esta mañana el sitio de construcción de un nuevo centro de datos de Microsoft en Ámsterdam, marcando un punto de inflexión en la creciente ola de protestas contra la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial en Europa. Según reportes de Reuters y The Verge, aproximadamente 100 personas lograron entrar en el recinto, donde algunos activistas escalaron una grúa para colgar una pancarta con el lema "fuck AI" (matar a la IA) y desplegaron otra que acusaba a Microsoft de "poder genocidio". Los manifestantes también gritaron consignas como "Microsoft tiene que irse" y "Palestina libre", mientras que The Guardian detalla que los activistas usaron bengalas y ataron globos de helio a equipos de construcción, generando un enfrentamiento con la policía que resultó en la lesión leve de un oficial.
La acción se enmarca en un contexto de resistencia pan-europea. The Guardian señala que más de 100 grupos han participado en una serie de protestas de dos días para exigir moratorias en la construcción de nuevos centros de datos. Aunque la coalición "Stop Dirty Data Centres", que incluye ramas nacionales de Greenpeace y Friends of the Earth, afirmó no haber coordinado la acción directa en los Países Bajos, reconoció que es comprensible que las comunidades recurran a tácticas directas cuando se sienten excluidas de los procesos de toma de decisiones. Owen Espley, coordinador de campaña, criticó la falta de transparencia y la exclusión de las comunidades locales en el desarrollo de estas infraestructuras energéticamente intensivas.
El incidente en Ámsterdam no es aislado. La semana pasada, activistas organizaron un checkpoint militar israelí simulado frente a un centro de datos de Microsoft en Dublín, Irlanda. En Estados Unidos, los votantes rechazaron en las elecciones intermedias la expansión descontrolada de centros de datos, y en el Reino Unido, Microsoft abandonó recientemente su proyecto de mayor centro de datos, tras descubrir que la red eléctrica local no podría suministrar energía hasta la década de 2030. Además, la empresa ha enfrentado una ola de protestas internas; empleados interrumpieron su fiesta del 50.º aniversario para protestar por el uso de sus tecnologías en la guerra de Israel contra Hamas, y el año pasado, un empleado interrumpió la conferencia de desarrolladores Build, donde el CEO Satya Nadella dio su discurso principal. Microsoft también despidió a dos empleados que ocuparon la oficina del presidente de la compañía.
El proyecto en Ámsterdam, que será el único inquilino del nuevo centro, ha avanzado a pesar de la prohibición municipal de nuevos centros de datos hasta 2030, establecida en 2025. El sitio, construido por el desarrollador británico Pure Data Centres, logró navegar algunos huecos regulatorios para alcanzar la fase de construcción, un proceso que se remonta a 2016. La policía holandesa declaró que intentó prevenir la ocupación y arrestar a los manifestantes, pero no pudo evitarlo, utilizando fuerza y gas lacrimógeno para dispersar a los activistas. Por su parte, un portavoz de Microsoft expresó su preocupación por el bienestar de todos los presentes en el sitio, respaldando el derecho a la protesta pacífica pero desalentando cualquier acción ilegal que ponga en riesgo la seguridad. Pure Data Centres, por su parte, calificó la entrada al sitio de construcción como ilegal y peligrosa, priorizando la seguridad de las personas y pidiendo a los manifestantes que abandonen el lugar para dialogar sobre el desarrollo.
Las protestas continúan expandiéndose por Europa, con manifestaciones menores en Bristol (Reino Unido), Berlín (Alemania), Varsovia (Polonia) y Zagreb (Croacia). El impacto ecológico del boom de los centros de datos ha alarmado a científicos del clima, mientras que la frustración con el impacto social de la IA, desde los aumentos en las facturas de energía hasta la erosión de la democracia, ha aumentado el enojo público. La invasión del sitio de Microsoft en Ámsterdam refleja una tensión creciente entre el avance tecnológico y las preocupaciones locales sobre el medio ambiente, la justicia social y la soberanía tecnológica, con las protestas probablemente intensificándose en los próximos días.
