Prohibir la inteligencia artificial no la hará desaparecer

Fuentes: Banning AI will not make it go away

En zonas costeras de California, socorristas y bañistas conocen bien el efecto de las corrientes de retorno: quien nada contra ellas se agota sin avanzar, mientras que surfistas experimentados las aprovechan para desplazarse con menos esfuerzo. Esta imagen sirve de metáfora para analizar la difusión de la inteligencia artificial, una tecnología cuya barrera de entrada se ha reducido prácticamente a cero, a diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores como la industrial, la informática personal o internet, que requerían máquinas o conexiones costosas.

El texto destaca la velocidad sin precedentes con la que la IA ha sido adoptada por personas de todas las generaciones y culturas, y subraya que cada nuevo uso descubierto reduce de forma drástica el tiempo necesario para completar tareas, generando más tiempo libre. Frente a quienes proponen restricciones o prohibiciones, la analogía con las corrientes marinas sugiere que resistirse al cambio resulta tan infructuoso como nadar a contracorriente, y que la opción más razonable pasa por aprender a utilizarla en beneficio propio, del mismo modo que los waterman transforman un peligro en una herramienta.