La orden del Departamento de Comercio de EE.UU. que prohíbe la infusión de ruido en todos los productos estadísticos del Census Bureau y la Bureau of Economic Analysis genera alarma entre expertos en privacidad y utilidad de datos. La medida, anunciada la semana pasada, afecta directamente a técnicas de privacidad diferencial que se usaron en el censo de 2020 para proteger la confidencialidad de los encuestados. Hasta 2010, el Census Bureau aplicaba el intercambio de registros, método que resultó vulnerable a ataques de reconstrucción. Ante ello, la privacidad diferencial permitió mantener la utilidad de los datos mitigando esos riesgos, aunque redujo la precisión respecto a censos anteriores y visibilizó el ruido en las estadísticas. La orden exige usar técnicas no aleatorias como el redondeo o la supresión, consideradas herramientas más toscas. Expertos advierten que, sin ruido, los datos publicados serán muy inseguros frente a ataques de reidentificación, o tan gruesos que resultarán inútiles, sobre todo para grupos minoritarios. La decisión podría facilitar prácticas de gerrymandering o dificultar investigaciones sobre desigualdades, aunque no se descartan motivaciones políticas o simplemente un malentendido sobre el equilibrio fundamental entre privacidad y utilidad en la publicación de estadísticas oficiales.
