En un almacén de Brooklyn, un investigador entregó al autor un folio de papel que era, en sí mismo, un programa informático en ejecución: al conectarle un teclado, escribir una línea y pulsar guardar, la hoja cambiaba de color y seguía funcionando al desconectarlo. Se trataba de Folk Computer, un sistema de computación física de código abierto creado por Omar Rizwan y Andrés Cuervo, antiguos miembros del laboratorio Dynamicland de Bret Victor en Oakland. Cámaras en el techo y proyectores convierten cualquier superficie de la sala en una pantalla; cada hoja de papel, identificada por una etiqueta, es un programa cuyas coordenadas se miden en metros, no en píxeles. La consecuencia, según el autor, es que la informática deja de ser una actividad solitaria frente a un rectángulo y se vuelve una experiencia corporal, compartida y espacial.
El artículo traza la genealogía de este enfoque: arranca con Alan Kay en Xerox PARC en los años setenta, pasa por el laboratorio CDG fundado por Kay en San Francisco en 2013 con financiación de SAP y el respaldo personal de su entonces director de tecnología Vishal Sikka, y continúa con Dynamicland, ya como organización sin ánimo de lucro. Tras el cierre de CDG y la etapa en HARC (Y Combinator Research), Rizwan y Cuervo dieron un paso decisivo: publicar el código en GitHub, algo que la propia autora reconoce como crítico, porque la crítica recurrente a esta línea de trabajo era que sus prototipos, por espectaculares, quedaban encerrados en un único edificio.
El ensayo conecta dos experiencias de la autora: el voluntariado en el comité de desarrollo profesional del ACM —la sociedad informática más antigua del mundo, fundada en 1947, con más de 100 000 miembros y responsable del Premio Turing— y la visita al almacén de Brooklyn. La convergencia actual del campo entero en torno a los agentes autónomos, señala, deja sin espacio a quienes formulan preguntas distintas. Su tesis, articulada desde su firma de inversión Motive Force, es que cada empresa útil se sostiene sobre los rieles de una investigación que en su día pareció inútil: la financiación de esa etapa previa, concluye, es la condición para que existan las próximas generaciones de productos实用.
