El artículo de Ian Duncan critica la tendencia en la programación funcional (FP) a enfocarse excesivamente en la corrección local del código, lo que lleva a una falsa confianza en las propiedades del sistema en su conjunto. Argumenta que, independientemente del paradigma de programación, los desarrolladores a menudo tratan el programa como la unidad principal de estudio, ignorando la complejidad inherente a los sistemas distribuidos, que son la realidad de la mayoría de las aplicaciones modernas. El autor enfatiza que la corrección en producción no es una propiedad del programa individual, sino del conjunto de despliegues coexistentes, incluyendo versiones anteriores, trabajos en segundo plano y dependencias externas. Finalmente, destaca la importancia de adoptar prácticas como las utilizadas por Erlang/OTP, que consideran explícitamente la compatibilidad entre versiones y la migración de estado, para abordar los desafíos de la corrección en sistemas distribuidos.
