Este artículo narra la experiencia de un programador que, tras años vinculado a Haskell, decide explorar OCaml y, en particular, la biblioteca de concurrencia Eio. El autor repasa primero los recursos formativos consultados: empieza con "Real World OCaml", cuyo uso de la biblioteca Base de Jane Street le obliga a retroceder tras saltarse el prólogo, y luego recurre al curso CS3110, con ejercicios y vídeos, que le resulta más accesible como punto de partida. En su impresión general, OCaml combina con naturalidad estilos funcional e imperativo —recursión frente a List.map, variables mutables cuando hacen falta— aunque la sintaxis resulta algo verbosa y el compilador tiende a detenerse al primer error, lo que ralentiza la iteración.
La parte central del texto se centra en Eio, una biblioteca de E/S basada en efectos con soporte para io_uring y diseñada para ser determinista, lo que la hace atractiva para pruebas. Tras introducir los conceptos clave (Fiber, Switch, Flow, Stream y Promise), el autor construye un servidor RPC mínimo que ofrece dos procedimientos, Echo y Capitalise, sobre un flujo TCP con un protocolo binario propio (un byte para el identificador, otro para la longitud y los datos de la cadena). El código, ejecutado con Eio_main.run y Eio.Switch.run, escucha en el puerto 1470 y se verifica con netcat, confirmando el correcto funcionamiento tanto del eco como de la capitalización. El objetivo último es implementar el algoritmo de consenso Raft y poder probarlo de forma determinista. El texto queda cortado antes de presentar el cliente, por lo que la explicación del lado cliente queda pendiente para una entrega posterior.
