La startup estadounidense Poseidon Aerospace ha cerrado una ronda de Serie A de 60 millones de dólares con la que acelera el desarrollo de Egret, un avión de carga no tripulado de ala fija cuyo primer vuelo a tamaño real está previsto antes de que finalice 202. La operación, anunciada en exclusiva a TechCrunch, supone un espaldarazo significativo para una compañía fundada apenas dos años antes por David Zagaynov, exdirectivo de logística en Amazon, y Parker Tenney, exintegrante de Lockheed Martin.
La ronda fue liderada por la firma de capital riesgo en fases tempranas TQ Ventures y contó con la participación de nuevos inversores como Hanwha Asset Management, G Squared y JAWS, así como de los respaldos previos Starship Ventures, Draper Associates y Drover Ventures. Los 60 millones se suman a los 11 millones de dólares obtenidos en la ronda semilla del año anterior, llevando el capital total captado por la compañía hasta los 71 millones de dólares en apenas doce meses, una cifra notable para una empresa que aún no ha hecho volar su aeronave a tamaño real.
La filosofía de Poseidon contrasta con la de buena parte del ecosistema de la llamada movilidad aérea avanzada. Frente a la fiebre por el despegue y aterrizaje vertical, los motores eléctricos o el hidrógeno, Zagaynov defiende una aproximación deliberadamente pragmática: construir un avión de ala fija propulsado por motores de combustión convencionales, sin cabina para la tripulación, pero con autonomía y pilotaje remoto. "No queremos que la tecnología nos se deja de ser un problema", explica el CEO. "Queremos mejorar el transporte de carga. ¿Puedo fabricar una buena caja con alas para mover cosas a precio muy bajo?".
Esa caja con alas ya tiene nombre y dimensiones. Egret tendrá 15,2 metros de envergadura, podrá transportar hasta 1.814 kilos de carga útil con un volumen disponible de 14,2 metros cúbicos, volará a una velocidad máxima de crucero de 160 nudos y alcanzará más de 1.650 millas náuticas de autonomía. El diseño incluye puertas de carga delantera y trasera, una rampa frontal desplegable y un suelo plano pensado para operaciones logísticas. La compañía también trabaja en una variante de hidroavión, llamada Heron.
El argumento central de Poseidon es que los cargueros tripulados acumulan ineficiencias estructurales. Los pilotos están con las horas de vuelo limitadas por la regulación y deben descansar, lo que inmoviliza activos muy caros durante largos periodos. Al eliminar la cabina y los sistemas de soporte vital, la compañía afirma poder reducir el peso estructural y mejorar la relación entre carga útil y masa vacía, lo que a su vez permite motores más ligeros y eficientes. El avión se convierte así en un activo de mayor utilización.
En el plano comercial, Zagaynov descarta vender las aeronaves. En su lugar, Poseidon aspira a operar su propia red regional de carga aérea, compitiendo por contratos de gigantes como UPS o FedEx. La autonomía facilita rutas punto a punto similares a las que ofrecen las aerolíneas de bajo coste Breeze o Avelo, en lugar del modelo tradicional de hub y radio. A largo plazo, la flexibilidad operativa podría traducirse en una ventaja de costes difícil de igualar por operadores convencionales.
El segmento de defensa también está en el punto de mira. La compañía diseña sus aeronaves para servir a comunidades remotas y rutas desatendidas, donde la infraestructura está degradada o es inexistente. Esa capacidad, según Zagaynov, hace que la logística de un país sea más difícil de interrumpir por un adversario. La propia Poseidon ha señalado que China ya está probando sus propios drones de carga, lo que añade una dimensión geoestratégica al proyecto.
La operación se apoya en un entorno regulatorio en evolución. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos lanzó recientemente un programa piloto que facilita la experimentación con nuevas arquitecturas aeronáuticas, y aunque Egret no entra en la categoría de despegue vertical eléctrico, la compañía se beneficia del nuevo marco y de la apertura institucional.
En lo operativo, Poseidon se ha instalado en un antiguo hangar de la Marina en Alameda, California, para ensamblar la aeronave de tamaño real, tras haber probado con éxito el año pasado un prototipo a escala de un cuarto, apodado Seagull. La ronda Serie A financiará una oleada de contrataciones y la culminación del primer vuelo de Egret, el hito que determinará si la apuesta por el pragmatismo tecnológico de Poseidon puede traducirse en una ventaja competitiva real en el mercado de la carga aérea regional.
