Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos operó dos portaviones inusuales en el Lago Michigan, el USS Wolverine y el USS Sable. Estas embarcaciones, convertidas de antiguos transatlánticos de lujo que navegaban entre Buffalo y Cleveland/Detroit, eran impulsadas por obsoletas ruedas de paletas alimentadas por carbón, una tecnología que ya no se utilizaba en la Armada estadounidense. El Wolverine fue comisionado en 1942 y el Sable en 1943. Aunque capaces de lanzar y recibir aviones, no se clasificaron oficialmente como portaviones debido a la falta de hangares, obligando a almacenar los aviones en la cubierta de vuelo.
Su propósito principal no era el combate, sino el entrenamiento de pilotos. Al estar alejados de las zonas de conflicto, ofrecían un entorno de bajo riesgo para practicar aterrizajes en portaviones, preparando a los aviadores para operar en los portaviones más convencionales desplegados en aguas peligrosas. Entre los pilotos entrenados en el Sable se encontraba el futuro presidente George H.W. Bush. Estos portaviones, conocidos informalmente como la Flota del Maíz, representan una solución creativa y poco convencional para las necesidades de entrenamiento de la Armada durante la guerra.
