La autora responde a quien le pidió que evitara referencias culturales británicas en su blog para que resultaran más accesibles a una audiencia global. Explica que su bitácora lleva la declaración <html lang=en-GB> a propósito: el idioma inglés que utiliza no es solo una lengua, sino la cultura en la que vive, su forma de pensar y su acento. Rechaza homogeneizar el contenido y defiende que cierto grado de extrañeza cultural no solo es aceptable, sino enriquecedor. Recurre a ejemplos como las diferencias entre la edición británica y la estadounidense de 'Harry Potter and the Philosopher's Stone' —rebautizada en EE. UU. como 'Sorcerer's Stone'—, el uso de palabras como 'jumper', 'fringe' o 'sherbet lemon', o referencias como Count Duckula, 'Accrington Stanley' o el término 'wanker'. También recuerda su propia experiencia: creció sin haber probado un Twinkie y recitaba 'Ice Ice Baby' de Vanilla Ice sin entender la mitad de las referencias, lo que demuestra que la mente asimila conceptos nuevos con facilidad. Concluye que encontrar vocablos o guiños desconocidos no es un problema, sino una señal de que el mundo no es culturalmente uniforme y de que conviene respirar y aceptar la diversidad en lugar de exigir uniformidad.
