Por qué OpenAI y Anthropic aplauden la regulación australiana sobre IA: claves de una estrategia global

Fuentes: Why are OpenAI and Anthropic cheering on regulation in Australia? The answer has global reach

OpenAI y Anthropic celebraron el anuncio del Gobierno australiano de una nueva normativa sobre inteligencia artificial, pese a que limitar su actividad podría parecer contrario a sus intereses comerciales. El giro responde a una estrategia de calado global vinculada a su futura salida a bolsa y a la creciente presión competitiva china.

El viernes, la startup china Moonshot AI lanzó Kimi K3, su primer modelo de código abierto de gran escala, que los analistas consideran competitivo con Claude y ChatGPT, pero más personalizable. La demanda obligó a Moonshot a suspender temporalmente nuevas suscripciones. En la plataforma IG, las valoraciones implícitas en el debut bursátil de Anthropic cayeron 232.000 millones de dólares hasta 1,56 billones entre el viernes y el martes, y las de OpenAI bajaron 160.000 millones hasta 1,16 billones. Ambas empresas siguen siendo privadas y valoradas por debajo de un billón.

La regulación australiana aporta a las firmas una narrativa atractiva de cara a los inversores: reglas claras, pago a creadores y menor riesgo de colisión con Gobiernos. El assistant technology minister Andrew Charlton, uno de los autores cuyos libros usó Anthropic sin permiso —caso que se saldó con un acuerdo de 1.500 millones de dólares para unos 500.000 libros—, sostuvo que las nuevas normas permiten a los creativos locales decidir y cobrar por el uso de sus obras, y al mismo tiempo ofrecen certidumbre inversora. El primer ministro Anthony Albanese aspira a marcar un tono global, como hiciera con la prohibición de redes sociales a menores de 16 años. Anthropic, además, mantiene un contencioso con la Administración Trump tras ser incluida en una lista negra de la cadena de suministro estadounidense.