Por qué nunca existieron dinosaurios tan pequeños como un ratón: la competencia con los mamíferos

Fuentes: Por qué nunca existieron dinosaurios del tamaño de un ratón o un colibrí: la ciencia lo explica poniendo el foco en los mamíferosT2, eldiario.esT2

Durante más de 160 millones de años, los dinosaurios reinaron sobre la Tierra y dieron lugar a los animales terrestres más colosales que jamás hayan existido, como el Argentinosaurus, que superaba las 70 toneladas de peso y los 30 metros de longitud. Sin embargo, en el extremo opuesto de la balanza existe un vacío que durante décadas ha intrigado a los paleontólogos: ¿por qué nunca hubo dinosaurios del tamaño de un ratón o un colibrí? Un estudio reciente, publicado en la revista Evolution por investigadores de la Universidad de Princeton y del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, aporta una respuesta contundente: la competencia con los primeros mamíferos cerró a los dinosaurios el acceso a los nichos ecológicos de los animales diminutos.

La investigación, encabezada por la paleontóloga Stephanie Lechki y el conservador Roger Benson, empleó modelos matemáticos para analizar cómo evolucionó el tamaño corporal en distintos grupos de vertebrados. Los resultados mostraron que la bioenergética y la fisiología explican bien las distribuciones de tamaño en mamíferos, aves voladoras y tortugas, pero no justifican por sí solas la ausencia de dinosaurios realmente pequeños, lo que abrió la puerta a otros mecanismos evolutivos, en particular los ecológicos.

Los dinosaurios más pequeños conocidos estaban muy lejos del tamaño de un ratón. El Microraptor pesaba unos 430 gramos, el Anchiornis rondaba los 530 gramos y el Fruitadens alcanzaba los 730 gramos. En contraste, el colibrí abeja, el ave más pequeña del mundo, apenas llega a 1,75 gramos; la musaraña etrusca ronda los 1,8 gramos; y el geco enano se queda en unos sorprendentes 0,15 gramos. Como recuerda Benson, "la mayoría de las especies actuales son pequeñas, mucho más pequeñas que nosotros e incluso menores que los dinosaurios más pequeños". Cerca del 90 % de las especies de aves y el 75 % de los mamíferos actuales pertenecen a este grupo de pequeño tamaño, lo que subraya la magnitud del vacío en el registro fósil de los dinosaurios.

La hipótesis central del estudio señala que los primeros mamíferos, de tamaño reducido, ya habían colonizado con éxito los nichos ecológicos reservados a los animales diminutos. Mientras los dinosaurios evolucionaban hacia tallas medianas y grandes, estos pequeños mamíferos explotaban recursos como insectos y semillas y alcanzaban rápidamente la madurez reproductiva. "Un animal pequeño normalmente necesita menos recursos y puede alcanzar la madurez reproductiva y reproducirse más rápidamente que uno de gran tamaño", explica Lechki, quien subraya que "los animales pequeños dominan los ecosistemas modernos". Así, la ausencia de dinosaurios diminutos no se debería a una limitación fisiológica, sino a que aquellos nichos ya estaban ocupados.

Los investigadores también descartan que la explicación radique simplemente en un sesgo del registro fósil. Aunque los huesos de los animales diminutos son más frágiles y se conservan peor, los yacimientos donde aparecen dinosaurios suelen preservar igualmente restos de vertebrados mucho menores, como mamíferos, lagartos y anfibios. Para Benson y Lechki, resulta difícil atribuir el vacío únicamente a la ausencia de fósiles.

El estudio aborda además el papel de la extinción masiva provocada por el impacto de un asteroide hace 66 millones de años. Tras la desaparición de los grandes dinosaurios, los mamíferos aprovecharon el vacío para expandirse hacia nuevos nichos ecológicos y aumentar progresivamente de tamaño. En cambio, las aves, descendientes directas de pequeños dinosaurios terópodos, sí evolucionaron hacia dimensiones mucho más reducidas. Según Benson, "creemos que el vuelo pudo permitirles escapar de la competencia ecológica y evolucionar hacia tamaños corporales diminutos. Esto explica, en última instancia, la extraordinaria biodiversidad de las aves actuales, que cuentan con más de 12.000 especies".

Otra vía explorada es la depredación. Reducir demasiado el tamaño expone a los animales a presiones ecológicas distintas, y la fisiología por sí sola no logra explicar el límite inferior observado en los dinosaurios no avianos. El tamaño mínimo pudo depender, por tanto, de factores ecológicos capaces de impedir que ciertas especies ocuparan los espacios reservados a los vertebrados diminutos.

En conjunto, el estudio ofrece una respuesta integradora a una vieja pregunta de la paleontología. Los dinosaurios no fueron pequeños porque no pudieron serlo por razones puramente fisiológicas, sino porque el espacio ecológico de los animales diminutos ya estaba ocupado por mamíferos que lo explotaban con eficacia. La extraordinaria radiación evolutiva de las aves tras la extinción de sus parientes gigantes ilustra hasta qué punto el vuelo abrió una puerta que la competencia terrestre había cerrado. Comprender por qué faltaron dinosaurios minúsculos ayuda, en definitiva, a reconstruir cómo se configuraron las distribuciones corporales tan diversas que hoy observamos entre los vertebrados.