La pregunta recurrente entre los escépticos de la inteligencia artificial es: si el código generado por IA es superior, ¿por qué no observamos una proliferación de software nuevo y de alta calidad? El análisis presenta ocho hipótesis especulativas para explicar esta paradoja. Primero, se argumenta que sí existe mejora, pero en formas menos visibles: reducción de errores, mejor rendimiento y adición de funciones en productos existentes. Segundo, la adopción de nuevas herramientas es lenta, lo que limita la percepción de innovación. Tercero, los procesos internos de las empresas, como las aprobaciones de ingenieros y gestores, no se han acelerado con la IA, frenando el desarrollo. Cuarto, la IA está reemplazando software duradero por soluciones efímeras o personalizadas, como el uso de herramientas de IA para tareas fiscales en lugar de software comercial. Quinto, los expertos de dominio están construyendo software privado y exclusivo, oculto a la vista general. Sexto, los equipos de desarrollo están capturando la velocidad ganada en forma de tiempo libre, no en software nuevo. Sétimo, la IA puede reducir la necesidad de software al optimizar decisiones o fomentar el uso de herramientas analógicas. Finalmente, se concluye que la mejora no es solo técnica, sino sistémica, afectando a componentes humanos y de consumo. Estas hipótesis sugieren que la IA está transformando la naturaleza y la visibilidad del software, más que simplemente aumentando su cantidad.
