La ola de calor que atraviesa Europa ha elevado la temperatura de dispositivos electrónicos como PCs, consolas y smartphones, lo que ha provocado que en redes sociales circule el consejo de meter el móvil en el frigorífico para enfriarlo. Los expertos recuerdan que esta práctica puede causar daños irreversibles en el terminal. El principal riesgo es la condensación: al introducir un dispositivo caliente en un espacio frío, la humedad interior se convierte en gotas de agua que se acumulan en el puerto de carga, los altavoces y el interior del dispositivo. Al sacarlo, el contacto con el aire caliente del entorno genera una nueva condensación, similar a la que se forma alrededor de una botella fría. Esa humedad puede provocar cortocircuitos y corrosión en los componentes, mientras que el cambio brusco de temperatura puede dañar la pantalla, el cristal, los sellados y la batería. Los técnicos recomiendan, en su lugar, dejar de usar el teléfono unos minutos y colocarlo en un lugar fresco y a la sombra. También advierten de la conveniencia de extremar la precaución con los consejos difundidos en redes sociales por personas sin conocimientos técnicos.
