Por qué más mujeres deberían recibir una epidural durante el parto

Fuentes: Why more women should get an epidural

El parto es uno de los episodios más dolorosos que puede experimentar una persona, pero la medicina dispone de tecnología para eliminar gran parte de ese sufrimiento. La analgesia epidural, administrada mediante un tubo flexible que se introduce entre las vértebras y libera anestésicos locales y opioides en el espacio epidural, bloquea las señales de dolor del útero y el pelvis en unos treinta minutos, sin anular la sensibilidad táctil ni la presión. La técnica existe desde hace más de un siglo: la primera raquianestesia exitosa la realizó el cirujano alemán August Bier en 1898 y la analgesia epidural continua para partos fue descrita por el rumano Eugen Aburel en 1931.

Además de aliviar el dolor, la epidural reduce el riesgo de depresión posparto y de trastorno de estrés postraumático asociados a partos traumáticos. Sus efectos secundarios más habituales son hipotensión arterial, que aparece en hasta un 20 % de las mujeres, y cefalea pospunción dural, en torno al 1 %. Los estudios disponibles indican que no incrementa la probabilidad de cesárea, aunque puede alargar el trabajo de parto entre quince minutos y una hora. La aparición de las llamadas «epidurales móviles», con dosis más bajas, permite además que la mujer conserve movilidad en las piernas. El riesgo de parálisis permanente es prácticamente nulo: un estudio de 2009 con más de 160 000 pacientes en hospitales del NHS británico no registró ningún caso.