El antropólogo evolutivo David Samson, autor de 'The Sleepless Ape: The Story of Sleep in Human Evolution', recorre la historia del sueño humano para resolver la paradoja que descubrió viviendo con los hadza de Tanzania. A pesar de ser el primate que menos horas duerme, la especie humana presenta la mayor proporción de sueño REM y, aun así, registra el mayor éxito evolutivo del grupo.
Samson explica el cambio que ocurrió hace unos 1,8 millones de años, cuando nuestros antepasados bajaron de los árboles y aprendieron a dormir en el suelo agrupados. Para describir ese salto emplea el acrónimo SHELL: refugio (construcción de plataformas), calor (uso del fuego), preparación del entorno, exposición a la luz natural sincronizadora del ritmo circadiano y vigilancia colectiva, que aportaba seguridad social. Esa nueva ecología del sueño constituye, a su juicio, un exofenotipo físico: la cultura reconfigura el entorno y este remodela el comportamiento y la evolución de la especie, en un bucle comparable al de la presa de un castor.
El libro defiende que el sueño fragmentado y breve de los hadza no contradice un modelo óptimo de descanso y cuestiona el modelo occidental del "tumbarse y morir", basado en bloques largos e ininterrumpidos de sueño. Para Samson, el insomnio moderno puede entenderse como una hipervigilancia adaptativa fuera de contexto: el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal reacciona igual ante una reunión de trabajo que ante un depredador, mientras que la vida bajo luz artificial y en ambientes con temperatura estable desconecta los relojes internos que regulan el descanso. Samson enmarca este momento como un posible "despertar del sueño" en la cultura occidental.
