Construir una audiencia exclusivamente en una plataforma ajena convierte al escritor en arrendatario, no en propietario. Substack, como antes Facebook, Tumblr o Medium, promete audiencia, monetización y una comunidad cómoda, pero sus condiciones pueden cambiar sin aviso de un día para otro. La autora sostiene que Substack funciona mejor como herramienta de distribución que como página principal, y recomienda mantener un sitio web propio bajo un dominio controlado por el autor.
Para quienes se objetan que su web no tiene audiencia, la pieza propone invertir el orden: publicar primero en el sitio propio y sindicar después a Substack u otras redes, una práctica conocida como POSSE (Publish on your Own Site, Syndicate Elsewhere). El sitio propio se convierte en la fuente de verdad y las plataformas actúan como meros canales de difusión.
Como ejemplo de continuidad, la autora cita al novelista John Scalzi, que lleva casi tres décadas publicando en whatever.scalzi.com sin interrupciones, y entiende sus perfiles en X o Bluesky como amplificadores que redirigen al blog. El artículo también advierte que los algoritmos tienden a favorecer narrativas dominantes y a empujar a las voces minoritarias a la conformidad, otro motivo para no delegar la autoría en una sola plataforma.
