Los altavoces integrados en los actuales televisores de pantalla plana son físicamente demasiado pequeños para reproducir bien el sonido, lo que provoca diálogos difícilmente inteligibles y obliga a recurrir a subtítulos. La solución más rápida y económica para la mayoría de usuarios es una barra de sonido independiente; por algo más de 100 dólares se puede lograr una mejora notable sin necesidad de instalar un sistema de cine en casa de varios canales.
La guía repasa los problemas acústicos derivados del grosor mínimo de las pantallas y propone recomendaciones por franjas de precio. La Sony Theater Bar 5, en torno a 348 dólares, ofrece una configuración compacta de barra y subwoofer inalámbrico orientada a salas pequeñas y medias, con un canal central dedicado a los diálogos y soporte para Dolby Atmos y DTS:X, aunque su escenario surround es limitado por la ausencia de altavoces traseros. La Bose Smart Soundbar, sobre 549 dólares, se presenta como la mejor mini barra del mercado: integra cinco altavoces y drivers ascendentes para Atmos en un cuerpo de 27 pulgadas, con conectividad Wi-Fi, ecualizador y la posibilidad de vincularse con los auriculares Ultra Open de la marca como altavoces envolventes; su punto débil es la respuesta en graves, ampliable con un subwoofer opcional.
Para configuraciones mayores, la guía menciona la Klipsch Flexus Core 200 (430 dólares, ampliable), la Sonos Arc Ultra (1.099 dólares, expandible a multiroom y surround) y el sistema Samsung HW-Q990D (897 dólares, con subwoofer inalámbrico y altavoces traseros).
