Un brote de ciclosporiasis en EE UU, atribuido a lechuga iceberg suministrada por Taylor Farms, ha enfermado a más de 7.100 personas solo en Michigan, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Las verduras de hoja encabezan la lista de productos frescos responsables de casi la mitad de los casos de enfermedades alimentarias notificadas en el país, y la lechuga acumula un historial repetido de brotes por E. coli, Salmonella, norovirus y el propio Cyclospora.
Varios factores explican esta vulnerabilidad. La lechuga es la segunda verdura más consumida en EE UU, presente en wraps, subs y tacos, y las ensaladas listas para comer mezclan hojas de distintas explotaciones, de modo que una partida contaminada puede propagar los patógenos a través de miles de bolsas. Un estudio de 2025 de la Universidad Cornell señala que gran parte de la contaminación de la lechuga romana procede del riego con agua superficial no tratada mediante aspersión aérea, y cambiar a sistemas que no toquen las hojas exigiría inversiones y paradas de producción. A esto se suma que la lechuga se consume cruda, sin paso de eliminación térmica —pasteurización, cocción o congelación—, y su textura con pliegues y hendiduras atrapa microorganismos. En el caso de Cyclospora, sus paredes celulares gruesas lo hacen especialmente resistente a los sanitizantes habituales, por lo que los expertos recomiendan un lavado vigoroso con frotado.
