Por qué envío correos a desconocidos

Fuentes: Why I email complete strangers

En un ensayo personal publicado en 2025, el autor reflexiona sobre la práctica de escribir correos electrónicos a personas desconocidas y por qué esta forma de comunicación, pese a su antigüedad, sigue siendo significativa en la era digital. Relata que el primer mensaje de este tipo que envió estuvo marcado por la duda y el miedo al rechazo, sentimientos que atribuye a una baja autoestima, y explica cómo superó esa resistencia inicial para abrir su bandeja de entrada a escritores, desarrolladores, blogueros, artistas y pensadores del llamado «web poético». Aunque no todos contestaron, muchos respondieron, y el autor afirma que ya no teme abrir su correo: lo espera.

El texto repasa la historia del correo electrónico —que precede a la World Wide Web, con Ray Tomlinson enviando el primer mensaje entre computadoras en 1971— y lo presenta como ejemplo de la ley de Lindy: cuanto más perdura una tecnología, más probable es que continúe haciéndolo. Frente a la fugacidad de las redes sociales, equipara el email al correo postal y al libro impreso, medios que considera «vasijas» que honran la permanencia de las palabras y permiten archivar, buscar y atesorar mensajes.

El autor ofrece además una lista de principios prácticos: explorar la presencia web del destinatario antes de escribir, ser específico, preguntar más que pedir, cuidar las líneas de asunto y cultivar la paciencia. Sugiere vías para encontrar interlocutores, como los directorios de Indieweb y 32-Bit Café, la serie de entrevistas People & Blogs de Manu Moreale o la propia bandeja abierta del autor. Concluye que el correo permite conversaciones pausadas y profundas, elegidas por afinidad y no por algoritmo, en un espacio que cada usuario controla.