Durante el Mundial 2026, una imagen del delantero portugués Pedro Neto jugando con el talón de sus botas recortado se volvió viral. No fue un accidente: la modificación responde a una necesidad real de muchos jugadores profesionales de fútbol que llevan años aliviando la fricción en esa zona del pie, donde cualquier molestia puede afectar al rendimiento en un deporte de cambios bruscos de dirección y botas ajustadas al milímetro.
Las causas del malestar en el talón van desde rozaduras y ampollas hasta inflamaciones tendinosas o deformidades óseas crónicas. Una de las explicaciones más citadas en este Mundial es el síndrome de Haglund, definido por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos como un crecimiento óseo en la parte posterior del calcáneo que roza el tendón de Aquiles y provoca dolor e inflamación. El tratamiento首选 consiste en modificar el calzado, pero las botas de fútbol son obligatorias por reglamento. Ahí aparece el atajo: dado que no pueden sustituirse, los jugadores las recortan para reducir presión, una solución similar a la de cortar las medias.
En el partido de Portugal contra España, Neto usó dos pares de botas (el modelo Nike Mercurial Vapor 16 Elite) sin información pública que explique su decisión ni confirmación de un diagnóstico. En el fútbol profesional no existe una bota única: cada jugador personaliza la suya para adaptarla a la forma de su pie o mitigar molestias concretas.
