John Ternus asume este 1 de septiembre la dirección de Apple, relevando a Tim Cook, cuyo mandato de quince años multiplicó el valor de la compañía hasta cerca de 4,7 billones de dólares. La decisión del consejo, anunciada en abril, no responde tanto a un legado como a la pregunta sobre qué problema deberá resolver Apple en la próxima década.
El artículo sostiene que la clave está en la estructura organizativa de Apple: una empresa organizada por funciones y no por divisiones, donde el CEO actúa como árbitro de decisiones técnicas, no como asignador de capital. Bajo Cook, un perfil de Operaciones, los empates internos se inclinaron hacia el margen, el calendario y el volumen, configurando la Apple de 2026.
El texto identifica dos productos atribuibles a Cook: la conversión de la base instalada en una línea de servicios de 30.000 millones trimestrales y una cadena de suministro capaz de absorber crisis geopolíticas y logísticas sin afectar al usuario. A diferencia del caso Microsoft-Ballmer, Cook mantuvo a Apple en el centro de la plataforma móvil.
Ternus, ingeniero mecánico con 25 años en hardware, llega en un momento de atasco en inteligencia artificial. Su perfil sugiere un desplazamiento del centro de gravedad de la compañía hacia la ingeniería de producto, justo cuando la industria gira hacia los modelos de IA.
