Un desarrollador cuenta por qué decidió construir durante un año una aplicación web compleja —instruxmusic.com, una herramienta de gestión para escuelas de música con agenda de clases, facturación automatizada, videollamadas con chat y herramientas musicales integradas, generador de páginas de marca, reservas públicas y panel de administración— íntegramente en JavaScript vanilla con Web Components, sin frameworks ni paso de compilación. El texto compara el ecosistema de frameworks frontend —React, Angular, Vue y Svelte— y critica lo que considera «complejidad artificial»: la obligatoriedad de pipelines de build, la imposición de TypeScript y, sobre todo, el concepto de reactividad que surgió con Angular.js y popularizó React, al entender que aleja al programador del DOM, del estado global y de los listeners directos. Frente a ello, defiende que el propio navegador ya actúa como framework: gestiona caché, formularios, navegación y ha avanzado lo suficiente en HTML, CSS y JS como para soportar proyectos robustos. Repasa además la proliferación histórica de lenguajes de plantillas HTML, preprocesadores de CSS y dialectos que buscan evitar JavaScript —de Pug a ERB, de Sass a PostCSS, de TypeScript a Elm— y argumenta que Web Components y código nativo bien organizado bastan para aplicaciones de cierta escala, siempre que se asuma esa disciplina.
Por qué programar una aplicación web compleja solo con JavaScript vanilla y Web Components
Fuentes:
Why Vanilla JS
