El par redox ferrocianuro/ferricianuro ([Fe(CN)₆]⁴⁻/[Fe(CN)₆]³⁻) es uno de los más empleados en baterías de flujo por su estabilidad, buena cinética, solubilidad (0,7-1,2 M) y un potencial redox (+0,22 V frente a Ag/AgCl) inferior al del par Fe²⁺/Fe³⁺ (+0,5 V). Sin embargo, no existen sistemas publicados que lo usen como electrolito único en configuración simétrica, donde el mismo líquido actúe como catolito y anolito y la carga se descargue desde un estado mezclado, al estilo del ZnBr₂, ZnI₂ o vanadio.
El primer obstáculo es químico: el ferrocianuro forma azules de Prusia insolubles con la mayoría de cationes de metales pesados, lo que bloquea reducciones metálicas como Zn²⁺→Zn o Fe²⁺→Fe en el anolito. Este problema tiene solución desde los años cuarenta mediante pirofosfatos y otros agentes quelantes fuertes, lo que en teoría permitiría, por ejemplo, un sistema con pirofosfato de potasio, cloruro de zinc y ferrocianuro.
La razón de fondo es electroquímica. En el anolito, los potenciales reductores descomponen el ferrocianuro liberando cianuro libre y hierro metálico; el hierro genera rápidamente azul de Prusia o hidróxidos que destruyen la batería, y el inventario de ferrocianuro se vuelve irrecuperable. En el lado del catolito ocurre el fenómeno opuesto: potenciales oxidantes elevados también oxidan el cianuro y degradan la sal. En resumen, el ferrocianuro solo es estable dentro de una ventana de aproximadamente ±0,5 V respecto a su potencial redox, lo que impide construir una batería simétrica con voltaje útil (al menos 1 V) y económicamente viable. El texto recomienda evitar ensayar sistemas simétricos con ferrocianuro por la liberación de cianuro libre y los riesgos asociados.
