La interacción directa entre asistentes y ponentes en conferencias tecnológicas es fundamental para el ecosistema de la industria, pero a menudo se ve limitada por el miedo a la intimidad. Este artículo, basado en la experiencia de la autora en SmashingConf Freiburg y CSS Day, argumenta que dar feedback positivo es una práctica esencial y beneficiosa para todos los involucrados. El texto destaca que, aunque el autor ha experimentado la ansiedad de acercarse a los ponentes, la falta de retroalimentación en sus propias presentaciones ha generado dudas sobre la calidad de su trabajo. Se explica que los ponentes dedican una gran cantidad de esfuerzo a sus charlas y desean que la audiencia disfrute de ellas, por lo que la validación social, incluso en forma de un pequeño saludo o conversación breve, es valiosa. Además, el autor reflexiona sobre su propia falta de reconocimiento hacia los amigos que asisten como ponentes, asumiendo erróneamente que su apoyo es evidente. La conclusión es clara: superar el timidez para expresar gratitud no solo mejora la experiencia del ponente, sino que también ayuda a los asistentes a sentirse más conectados con la comunidad, fomentando un entorno más colaborativo y abierto.
