Por fin un robot cortacésped en el que confío para mi jardín

Fuentes: I finally found a robot lawnmower I'd trust with my yard

Los robots cortacésped ya están lo bastante maduros como para aliviar buena parte del trabajo de mantener un jardín, aunque siguen sin ser aparatos del tipo "lo enciendes y te olvidas". Si no se quiere que destrocen el césped o se escapen al jardín del vecino, conviene vigilarlos; aun así, con algo de supervisión eliminan una tarea pesada. Tras probar cinco modelos este verano en una propiedad costera de Carolina del Sur de tres cuartos de acre, con suelo arenoso, grama centípeda y muchos árboles, la autora comprobó que los avances en navegación y maniobrabilidad resolvieron los atascos del año pasado. El césped luce más frondoso y uniforme, las siegas diarias de pocos milímetros producen líneas profesionales, y el ruido es tan bajo que no molesta a mascotas ni vecinos. Las mejoras clave son la navegación RTK por red (NetRTK), sistemas de respaldo con lidar o vSLAM y tracción total más capaz en terrenos irregulares. La RTK de red aprovecha antenas de referencia existentes mediante conexión en la nube, lo que evita instalar la antena propia en el jardín, aunque la cobertura varía según la zona. Persisten problemas: detección de obstáculos aún insuficiente con mangueras, cables y coches; un modelo arrasó un parche de césped durante tres días y otro mordió cables de extensión; la apertura automática de puertas no está resuelta; el precio sigue siendo alto y la dependencia de la nube y la durabilidad a largo plazo generan dudas. En la comparativa, el Segway Navimow X430 (2.499 dólares) fue el único que no se quedó atascado, completó todo el recorrido, sorteó gallinas y salvó el desnivel entre el jardín delantero y el trasero en una sola pasada. Otros modelos probados fueron el Husqvarna 420 IQ (3.299 dólares), el Mammotion Luba 3 AWD 3000 (2.799 dólares), el Dreame A3 AWD Pro 2500 (3.099,99 dólares) y el Roborock RockNeo Q110H (1.299 dólares) en el jardín delantero.