Amancio Ortega, el magnate de Inditex, ha cerrado una operación financiera sin precedentes para su family office, Pontegadea, al vender a la empresa pública portuguesa Parpública el 13,7% de las acciones de Redes Energéticas Nacionais (REN), la gestora de las redes eléctricas y de gas en Portugal. Este movimiento, que ha generado una plusvalía estimada en torno a los 208 millones de euros, marca el fin de casi tres décadas de inversión inmobiliaria y de infraestructuras por parte del holding de Ortega, quien hasta ahora se caracterizaba por no vender activos, manteniendo su cartera como fuente de ingresos constante. La operación, comunicada al regulador bursátil luso, implica la recompra de 91.723.676 acciones por un precio aproximado de 380 millones de euros, más una prima del 17% del Estado portugués, lo que eleva el total a 55 millones de euros adicionales, según datos del diario Jornal Económico.
El contexto de esta venta es estratégico y político. Portugal salió del capital de REN en 2014, presionado por una crisis de deuda y la intervención de la troika europea, que le obligó a reducir su exposición a los mercados financieros. Ahora, con una economía más saneada, el gobierno portugués busca recuperar el control de su infraestructura energética, un objetivo que el primer ministro Luís Montenegro ha justificado no como una renacionalización total, sino como una medida para "participar en inversiones y decisiones estratégicas". El detonante de este interés ha sido el apagón del 28 de abril de 2025, que afectó a decenas de millones de personas en la península ibérica, incluyendo Portugal, lo que ha reavivado la preocupación por la soberanía energética y la estabilidad del suministro eléctrico.
Para Ortega, esta operación representa una doble oportunidad: por un lado, se beneficia de las subidas de la bolsa en los últimos cinco años, y por otro, obtiene un premio extra del Estado por la recompra. La entrada de Pontegadea en REN data de julio de 2021, cuando el holding compró el 12% de la omaní Mazoon por unos 190 millones de euros, y en 2025 sumó otro 1,7% por 38 millones más. Con el cierre de la acción de REN en 3,54 euros el viernes previo a la venta, la plusvalía acumulada ronda los 208 millones de euros, calculada por Cinco Días. Esta es la primera desinversión significativa de Pontegadea desde que, en 2018, el holding comenzó a diversificar sus inversiones más allá de la construcción, entrando en sectores como la energía y las telecomunicaciones.
A pesar de la magnitud de la operación, no faltan las voces críticas. Medios como elDiario.es y Jornal Expresso señalan que, aunque el Estado ya disponía de mecanismos para supervisar ciertas decisiones, la venta de una pieza esencial de la infraestructura energética a un inversor privado con un perfil de riesgo específico ha generado debate sobre la soberanía estratégica. Algunos analistas sugieren que la operación podría ser más beneficiosa para Ortega que para Portugal, dado el alto precio de la prima, aunque el gobierno luso insiste en que la prioridad es la seguridad nacional y el control de costes energéticos para los ciudadanos.
La salida de Ortega de REN no implica un abandono total del sector energético. Por el contrario, el holding mantiene una posición de influencia en otros operadores de la región. Ortega sigue siendo el mayor accionista privado de Redeia, el operador equivalente de REN en España, con un 5% de participación valorada en unos 410 millones de euros. Asimismo, conserva el 5% de Enagás, a través de la sociedad Partler 2006, igualando la participación de la empresa estatal de inversiones (SEPI). Esta estrategia de "retención selectiva" demuestra la capacidad de Pontegadea para mantener posiciones estratégicas clave sin comprometer su liquidez inmediata, consolidando a Ortega como un actor central en la infraestructura energética de la península ibérica, aunque su presencia directa en Portugal se reduce a la venta de su participación mayoritaria en la red eléctrica.
