Un PC con buena refrigeración puede mantener temperaturas seguras incluso en verano, pero la acumulación de polvo en filtros y ventiladores reduce el flujo de aire y dispara las temperaturas. Tras casi un año sin limpiar los filtros de su equipo personal —un Ryzen 7 7800X3D con refrigeración líquida Corsair iCUE H150i ELITE LCD XT y una AORUS GeForce RTX 5090 MASTER ICE—, el autor registró una subida media de 10 °C en el procesador y una caída en el pico multihilo de Cinebench R23 por debajo de los 17.000 puntos. Tras la limpieza, las temperaturas mejoraron notablemente; en la GPU el efecto fue menor gracias a su sistema de refrigeración voluminoso, con picos cercanos o superiores a 80 °C según el juego (Cyberpunk 2077 exige más al procesador que Dying Light: The Beast).
El artículo explica que los ventiladores introducen aire frío al chasis, pero también polvo y suciedad, por lo que los filtros deben limpiarse con regularidad. Cuando se obstruyen, entra menos aire y las temperaturas suben, lo que puede afectar al rendimiento y, en casos extremos, provocar daños irreparables por exceso de calor. El Ryzen 7 7800X3D, con su bloque de caché L3 apilado en 3D sobre el chiplet, trabaja de forma habitual entre 75 y 80 °C en juegos (límite térmico de 89 °C); la RTX 5090 se considera segura por debajo de 90 °C. La conclusión operativa es clara: limpiar filtros y ventiladores con cierta frecuencia es imprescindible, especialmente en equipos ubicados cerca de ventanas con ventilación frecuente.
