Polonia ha puesto en marcha una nueva figura penal que castiga con hasta tres años de prisión la difusión de vídeos de violencia contra personas o animales, y con hasta cinco años cuando haya menores implicados. La reforma, aprobada por amplia mayoría parlamentaria antes del verano y recogida en el artículo 255b del Código Penal polaco, entró en vigor este fin de semana. Su objetivo declarado es frenar el llamado "patostreaming", la práctica de emitir en directo o publicar grabaciones en las que se humilla, agrede o lesiona a personas.
El fenómeno ha generado un intenso debate social en Polonia durante casi una década. Una encuesta realizada a 400 adolescentes de entre 13 y 15 años mostró que el 37% ya había visto este tipo de vídeos y otro 48% conocía su existencia. La ley busca perseguir tanto a quienes obtienen beneficios económicos como a quienes se lucran en términos de notoriedad.
La norma introduce también obligaciones indirectas para las plataformas que operan en Polonia, que deberán reaccionar con mayor rapidez a los avisos de contenidos penalmente relevantes en el marco del Reglamento de Servicios Digitales (DSA) europeo. En Alemania, la situación difiere: el artículo 131 del Código Penal ya contempla la difusión de actos violentos extremadamente crueles, pero con penas máximas de un año y un umbral de aplicación más alto. El Ministerio federal de Justicia trabaja en una ley específica de protección frente a la violencia digital, aún pendiente de aprobación.
