Un estudio reciente publicado en la revista Science ha desafiado una teoría sobre el origen del lenguaje humano al demostrar que los polluelos exhiben el mismo fenómeno conocido como el 'efecto bouba-kiki'. Este efecto se refiere a la tendencia universal a asociar el sonido 'bouba' con formas redondeadas y 'kiki' con formas puntiagudas. Investigadores de la Universidad de Padua en Italia observaron que el 80% de los polluelos recién nacidos se acercaban primero a la forma redondeada al escuchar 'bouba', lo que sugiere una conexión innata entre sonido y forma que podría preceder a la evolución del lenguaje. Anteriormente, se creía que este efecto era exclusivo de los humanos y podría haber sido un componente clave en cómo nuestros ancestros asociaron sonidos con significados. Los resultados, obtenidos sin influencia de la experiencia previa, sugieren que esta predisposición perceptual podría ser mucho más antigua en la línea evolutiva de los animales, remontándose a unos 300 millones de años. El hallazgo podría indicar que el efecto bouba-kiki revela más sobre la cognición básica y la conexión entre los sentidos que sobre el origen específico del lenguaje.
