Polestar dejará de vender sus vehículos eléctricos en Estados Unidos a partir del año modelo 2027. El Departamento de Comercio, a través de su Oficina de Industria y Seguridad, denegó a la marca la autorización solicitada bajo la Connected Vehicle Rule, una normativa aprobada durante la administración Biden que prohíbe la importación y comercialización de vehículos con software vinculado a países considerados una preocupación, entre ellos China. Polestar pertenece al grupo chino Geely, uno de los mayores fabricantes de automóviles del país asiático, lo que motivó la restricción. La normativa, diseñada para impedir que tecnología como cámaras, sensores y sistemas integrados sea explotada por adversarios extranjeros, abarca también componentes de conectividad Bluetooth, Wi-Fi, celular y satelital, y prohíbe las pruebas de coches autónomos chinos en suelo estadounidense. La compañía ya anticipaba esta salida en enero de 2025. Polestar 3 se fabrica en Carolina del Sur y Polestar 4 se ensambla en Corea del Sur. La empresa seguirá comercializando sus existencias actuales y mantendrá la garantía y el servicio técnico a los propietarios. Su consejero delegado, Michael Lohscheller, anunció una apuesta reforzada por Europa, que ya genera el 80 % de sus ventas, además de mercados como el sudeste asiático, Europa del Este, América Latina y Canadá. Volvo, también propiedad mayoritaria de Geely, sí obtuvo autorización para continuar en Estados Unidos.
