Una familia de Madrid ha puesto a la venta un piso de 73 metros cuadrados en San Agustín–Cala de Bou, Ibiza, por 350.000 euros, casi la mitad de su valor estimado libre de ocupación. La propiedad, que incluye terraza y garaje, ha estado habitada por una okupa desde 2018, lo que impide a los compradores inspeccionarla físicamente. Este caso ilustra una tendencia creciente en el mercado inmobiliario español: la venta de viviendas ocupadas a precios reducidos, con el riesgo de que el comprador no pueda ejercer su propiedad hasta que un juez ordene el desalojo.
En el último trimestre de 2025, Idealista contabilizó 24.058 viviendas okupadas en venta en España, un 4,6% más que el trimestre anterior, con el 40% de las ofertas concentradas en Cataluña. En Baleares, la escasez de vivienda ha disparado los precios, con un aumento del 100% en el valor medio de los inmuebles, mientras que en otras zonas como Sevilla o Madrid se registran descuentos del 58% al 74% respecto al valor de mercado. El tiempo medio para obtener un desalojo judicial en España ronda los 20,5 meses, lo que convierte la compra de estos pisos en una inversión de alto riesgo y alta incertidumbre temporal.
