La organización Thames Seal Watch ha hecho un llamamiento a la población británica para que mantenga la distancia con las focas del río Támesis, cuya presencia en Londres es cada vez más habitual. Emma Kelly, representante de la entidad, advierte de que estos animales, aunque parezcan inofensivos, pueden morder y transmitir enfermedades zoonóticas si se sienten amenazados. Además, el estrés que les provoca la cercanía humana puede llegar a causarles la muerte.
Se estima que unas 3.500 focas habitan en el Támesis, la mayoría en el estuario al este de Londres, aunque cada vez se avistan más ejemplares río arriba, con registros puntuales hasta Windsor. Del total, unas 3.000 son focas grises y solo 500 son focas comunes, la especie a la que pertenecía Marmalade, una hembra de pelaje dorado que solía aparecer en Greenwich y Rotherhithe y se convirtió en un símbolo para los voluntarios locales. El animal murió en mayo tras contraer una enfermedad parasitaria, y miembros de la organización celebraron un breve homenaje con flores y una placa junto a la Universidad de Greenwich.
La ONG UK Seal Alliance lanzó en mayo la campaña Give Seals Space, que reclama al Gobierno británico protección legal frente a molestias intencionadas o imprudentes, ya que ni la foca gris ni la común están amparadas por la Ley de Vida Silvestre y Campo de 1981 frente a este tipo de perturbaciones. Desde Defra defienden que la legislación vigente ya tipifica como delito capturar, herir o matar a estos animales.
