Phil Schiller, uno de los ejecutivos más longevos y reconocibles de Apple, ha cedido la dirección de la App Store y de los eventos de producto de la compañía, según informó Bloomberg el lunes 31 de agosto. La noticia llega apenas un día antes de que el jefe de hardware, John Ternus, asuma oficialmente el cargo de consejero delegado en sustitución de Tim Cook, quien dejará el puesto el 1 de septiembre.
Schiller, vinculado a Apple desde 1987 —con un breve paréntesis de cuatro años—, continuará en la empresa con el título de Apple Fellow, una distinción reservada a quienes han realizado contribuciones técnicas o de liderazgo sobresalientes. Sin embargo, según fuentes citadas por Bloomberg y recogidas por TechCrunch, su nuevo rol se percibe internamente como "un paso importante hacia su jubilación definitiva", ya que sus nuevas tareas no han sido detalladas y se limitan a "iniciativas no especificadas".
El ejecutivo se incorporó a Apple en 1987 y asumió la dirección de marketing global en 1997. Participó en el lanzamiento de la App Store junto a Steve Jobs en 2008 y tomó las riendas de la tienda en 2015, tras la promoción de Jeff Williams a director de operaciones. En los últimos años ya había iniciado un paulatino alejamiento de sus responsabilidades: en 2020 cedió la vicepresidencia senior de marketing a Greg Joswiak, manteniendo únicamente la supervisión de la App Store y los eventos de presentación.
Con su salida, Apple reordenará la estructura de la tienda de aplicaciones. La división pasará del área de marketing a la de servicios, dirigida por Eddy Cue, uno de los colaboradores históricos de Cook. La gestión diaria quedará en manos de Carson Oliver, con más de 14 años en la compañía y dedicada íntegramente a la App Store, quien contará con el apoyo de Ann Thai, responsable de herramientas de distribución de aplicaciones y mercados de terceros. The Verge y TechCrunch intentaron obtener comentarios oficiales de Apple, que no respondió de inmediato.
La marcha de Schiller se inscribe en una oleada de salidas de altos directivos que atraviesan la compañía en plena transición de liderazgo. Solo en los últimos meses han abandonado la empresa el ex director financiero Luca Maestri (enero de 2025), el director de operaciones Jeff Williams (diciembre de 2025, tras 27 años en Apple), la responsable de medio ambiente y políticas Lisa Jackson, la asesora jurídica general Kate Adams, y el jefe de inteligencia artificial John Giannandrea. También se ha conocido la próxima jubilación, en octubre, de Jennifer Bailey, responsable de Apple Pay y Wallet durante más de dos décadas. A esta lista se suma la marcha en junio de Paul Meade, vicepresidente del Vision Pro, quien fichó por OpenAI y cuya salida motivó recortes de cientos de puestos en los equipos de Siri y Vision Pro.
El relevo en la App Store llega además en un momento especialmente delicado para el negocio. La tienda facilitó más de 1,4 billones de dólares en transacciones el año pasado, según datos de Apple, pero Schiller ha debido gestionar crecientes presiones regulatorias y judiciales. Destaca el caso antimonopolio de Epic Games, iniciado en 2020: aunque los argumentos de monopolio fueron finalmente descartados y el juez falló mayoritariamente a favor de Apple —resolución confirmada tras la apelación ante el Supremo en abril—, la compañía fue obligada a permitir que los desarrolladores enlazaran a sistemas de pago externos. En Europa, la App Store ha tenido además que adaptarse a las exigencias de la Comisión Europea sobre tecnologías centrales y distribución de aplicaciones.
La coincidencia temporal de la salida de Schiller con el cambio de CEO plantea un escenario complejo para Ternus. El nuevo consejero delegado no solo hereda la dirección estratégica de una compañía en plena transformación regulatoria y competitiva, sino que debe reconstruir un cuadro directivo mermado por las salidas simultáneas de varias figuras clave. La continuidad del legado de Schiller en la App Store dependerá ahora de la capacidad de Oliver, Thai y Cue para consolidar un equipo que hasta ahora giraba en torno a la experiencia del veterano ejecutivo.
En conjunto, la salida de Schiller simboliza el fin de una era en Apple: la de los ejecutivos que crecieron junto a Steve Jobs y que durante casi cuatro décadas definieron la identidad comercial y de producto de la compañía. Su marcha, sumada al resto de dimisiones y a la llegada de Ternus, marca el comienzo de una nueva etapa en la que la firma de Cupertino deberá demostrar que su próxima generación de líderes está preparada para sostener su posición en un sector tecnológico cada vez más regulado y competitivo.
