Un análisis de datos de navegación ha revelado que 17 pesqueros rusos han permanecido cerca de más de 500 veces en el Atlántico en los últimos cuatro años y medio, siguiendo los trazados de cables submarinos que conectan Reino Unido con Estados Unidos y Europa. Según The Telegraph, estos movimientos, documentados mediante el sistema AIS y la plataforma Global Fishing Watch, sugieren actividades de reconocimiento o espionaje más allá de la pesca comercial. Los buques, que incluyen el Atlantic Crossing 1 y el Hibernia Express, realizaron maniobras de baja velocidad y reducciones a dos o tres nudos para mapear la infraestructura crítica. El Gobierno británico destaca que estas redes transportan el 99% del tráfico internacional de telecomunicaciones, lo que eleva la preocupación por la seguridad nacional. Esta situación se suma a sanciones previas impuestas por la Unión Europea a empresas pesqueras rusas por amenazas a infraestructuras críticas y a la revelación de operaciones de vigilancia de submarinos rusos por parte de la Royal Navy en abril de 2026.
