Las autoridades del Mundial 2026 han desplegado perros robot para vigilar los estadios, una medida orientada a reforzar la seguridad del torneo, que se celebra entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. Los dispositivos han reavivado el debate sobre los límites de la vigilancia y la privacidad en espacios públicos, y los fabricantes niegan que incorporen sistemas de reconocimiento facial.
La Copa, que por primera vez reúne a 48 selecciones, repartirá 104 partidos entre las tres sedes. Ante el desplazamiento masivo de aficionados, los organizadores han incorporado estos cuadrúpedos robóticos equipados con cámaras de visión panorámica, sensores térmicos y sistemas de detección, capaces de patrullar instalaciones, monitorizar áreas de riesgo y asistir a los equipos de seguridad.
Vídeos virales divulgados en redes sociales aseguraban que los robots contaban con reconocimiento facial para identificar a los aficionados, una afirmación que Boston Dynamics y otros fabricantes han desmentido en sus comunicaciones oficiales. A pesar de las aclaraciones, numerosos usuarios han comparado las imágenes de los robots patrullando los estadios con escenas de la serie Black Mirror.
Los responsables de seguridad defienden que estas plataformas permiten acceder a zonas potencialmente peligrosas sin exponer a agentes humanos, ya que pueden desplazarse por terrenos irregulares, subir escaleras o inspeccionar paquetes sospechosos. El caso reabre la discusión sobre el equilibrio entre automatización, inteligencia artificial y derechos civiles en grandes acontecimientos deportivos.
