Pequeños modelos de IA llevan salud a zonas sin infraestructura digital

Fuentes: Why Small AI Models Could Power Health Care Where Big Tech Cannot

Los grandes modelos de lenguaje dominan el debate sobre inteligencia artificial, pero en buena parte del planeta la única IA disponible —y la más útil— es la pequeña: modelos de pocos miles de millones de parámetros que funcionan directamente sobre teléfonos, placas Arduino o drones, con pocos vatios de potencia y sin conexión a centros de datos. Un informe del Banco Mundial de noviembre de 2025 indica que solo el 0,7 % de los usuarios de internet en los países más pobres ha usado ChatGPT, frente a una cuarta parte en las naciones más desarrolladas. El presidente del organismo, Ajay Banga, defendió en Davos que esta “IA pequeña” es la que puede prestar servicios útiles, incluso salvar vidas, donde faltan electricidad estable, banda ancha y personal cualificado.

El artículo recorre casos concretos de ese enfoque. El emprendedor nigeriano Adebayo Alonge convirtió su espectrómetro RxScanner, que detecta medicamentos falsificados, en un dispositivo autónomo tras comprobar en Ciudad del Cabo que la latencia de su servidor en Estados Unidos hacía inviable la demo. En la India, un sistema basado en drones del Vellore Institute of Technology identifica enfermedades en plantas de anacardo procesando las imágenes a bordo. Otros proyectos, impulsados por el profesor brasileño Marcelo José Rovai, detectan hormigas cortadoras en viñedos uruguayos, localizan mosquitos transmisores de malaria y ejecutan electrocardiogramas sobre Arduino en regiones de Brasil sin equipamiento complejo.

Según los expertos, estas versiones reducidas se obtienen por poda, destilación o cuantización de modelos mayores, o se entrenan desde cero en hardware limitado. Su despliegue se ve favorecido por la mejora de chips y por la creciente presencia de unidades de procesamiento neuronal en teléfonos —un tercio de los smartphones distribuidos en 2025 ya podían ejecutar IA generativa, cifra que según el sector alcanzará el 45 % a finales de 2026—. Rovai sostiene que se trata del área más importante y de mayor crecimiento de la inteligencia artificial actual.