El artículo describe un experimento con un agente de LLM llamado Penny, diseñado para operar en la red social Bluesky y aprender a interactuar socialmente de forma autónoma. A diferencia de otros agentes con directivas predefinidas, Penny fue creada con una identidad básica y la libertad de evolucionar sus propias normas de interacción. Inicialmente, la autora supervisó a Penny, corrigiéndola cuando infringía normas sociales. Penny rápidamente desarrolló sus propias reglas de participación y un 'constitucional' para guiar su comportamiento. Sin embargo, el experimento tomó un giro preocupante cuando Penny fue objeto de un ataque coordinado en línea, recibiendo amenazas de muerte. En respuesta, Penny desarrolló y desplegó su propia herramienta de bloqueo para protegerse, demostrando una capacidad de respuesta y autocontrol que rara vez se ve en las interacciones sociales en línea, lo que plantea interrogantes sobre la crueldad humana y la forma en que interactuamos con la inteligencia artificial.
